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julio 2021

Bodegas Emprendedores Vinos

Hazte con este vino de culto… antes de que vuele

Two wings in the logo and the name of a saint as the label in winery located in Aragon, a region in the NE of Spain, that is going to bloom in the next few years is something uncommon to find these days.  

Legend says that Saint Frontonio, was beheaded on the banks of the Ebro River but his head sailed upriver instead of downstream. This is why Frontonio winery picked this name. Because according to Aiyana Vilimek, Key Account Manager, “We also like to do things against the tide, constantly innovating”.

As an Aragon native, I gravitate very frequently towards fruity wines in general and towards Grenache in particular. That is why I decided to try two of the star wines of this winery: Telescopico Carignan 2017 and Supersonico 2018. They surprised me even more than I expected, because they had very unusual notes, more earthy and risky than usual. So, I decided to contact them to understand something more about their history and work philosophy.

Bodegas Frontonio is located in the small town of Alparte, one hour away from Zaragoza. And behind this adventure we discovered Fernando Mora, an engineer who always dreamed of being a winemaker and who started making wine in the bathtub at home and finally pursued his dream in 2013. He continued his training until he achieved the title of Master of Wine in 2017, a select club to which only 416 professionals worldwide belong, seven of them living in Spain. Obtaining this title opened many doors for him to make himself known among winemakers and give impetus to his new projects.

“Here in the winery, we do the work in the fields and harvest in a very traditional way and very different from how things are done today,” explains Aiyana. “The grapes are harvested and crushed by hand, and we till with horse. We are also in the line of making all our wines in an ecological way and the 2020 vintages follow that path”.

Frontonio winery is aware of the close bond between the natural environment and the identity of a bottle of wine. For this reason, they have made this determined commitment to a type of organic and sustainable viticulture, maintaining the native vegetation, and working with some vineyards in poly-cultivation. They also maintain green corridors for animals to achieve a perfect balance between biodiversity and agriculture.

Bodegas Frontonio se encuentra en el pequeño pueblo de Alpartir, a 7 kilómetros de la Almunia de Doña Godina. Y detrás de esta aventura descubrimos a Fernando Mora, un ingeniero que siempre soñó con ser bodeguero y que empezó haciendo vino en la bañera de casa para después poner en marcha su sueño en 2013. Continuó su formación hasta conseguir el título de Master of Wine en 2017, un selecto club al que pertenecen solo 416 profesionales en todo el mundo, de los que siete residen en España. Conseguir este título le abrió muchas puertas para darse a conocer entre bodegueros y dar impulso a sus nuevos proyectos.

“Aquí en la bodega hacemos las labores del campo y recolección de forma muy tradicional y muy diferente a como se trabaja hoy en día”, explica Aiyana. “Se vendimia y se pisa la uva a mano, y labramos con caballo. También vamos en la línea de elaborar todos nuestros vinos de forma ecológica y las añadas de 2020 van en esa línea”.

Porque en bodegas Frontonio tienen muy clara la estrecha vinculación entre el entorno natural y la identidad del vino. Por ello han hecho esta decidida apuesta por un tipo de viticultura orgánica y sostenible manteniendo la vegetación autóctona y trabajando con algunos viñedos en poli-cultivo. También mantienen corredores verdes para el paso de animales para conseguir un perfecto equilibrio entre biodiversidad y agricultura.

Elaboración en bodega

Una vez recolectada la uva se trabaja por gravedad en una bodega de tres pisos, dos de ellos bajo tierra en viejas cuevas que mantienen una humedad y temperatura constantes. Los vinos son fermentados en cemento y madera usada para que ésta última no imprima demasiado carácter al producto final y el vino no pierda su viveza y carácter.

Porque las señas de identidad de los vinos de bodegas Frontonio son su acidez elevada para lograr una mayor viveza y frescura, con el predominio de notas afrutadas y frutas del bosque como corresponde a la uva característica de las tierras aragonesas, la garnacha. “Yo diría que incluso tienen también unas notas terrosas, de hierbas aromáticas y monte”, comenta su directora de ventas.

Yo diría que nuestros vinos incluso tienen unas notas terrosas, de hierbas aromáticas y monte

Aiyana Vilimek, directora de ventas

Vinos de verano

Cuando le pido que me recomiende tres vinos para este verano, Aiyana se decide por un blanco y dos tintos: “En primer lugar yo elegiría un Frontonio blanco 2018, elaborado con garnacha blanca y macabeo procedentes de nuestros viñedos en los parajes de la Loma y Los Santos. Se ha fermentado 12 meses en madera usada para mantener esa parte más vívida de la nota afrutada”, explica. “Y también elegiría dos tintos, el Supersónico y el Telescópico. El Supersónico 2018 tiene un toque de frambuesa que lo convierte en un vino muy especial. Se elabora a más de 1030 metros de altitud con garnacha y algo de macabeo en viñedos de más de 80 años de antigüedad. Estas características le dan una elevada acidez y una frescura perfecta”, añade.

Pero Araya tiene una debilidad especial, y esto es una opinión personal… por el Telescópico 2018. “En la añada 2017 había dos tintos elaborados con uvas garnacha y cariñena. El nuevo es una fusión de ambas y de hecho lo hemos lanzado recientemente hace unas semanas. Es un vino orgánico y muy especial, y en mi opinión va a ir ganando con los años y va a convertirse en un vino espectacular, ya que hemos visto que esto mismo ha sucedido con añadas anteriores”.

Producto o marketing

Cuando le pregunto si para destacar en el competitivo mundo del vino es más importante un buen producto o un buen marketing, Araya lo tiene claro. “Un buen producto. El marketing es esencial para darte a conocer. Para ello nos vienen muy bien los artículos en prensa o las puntuaciones Parker, pero no mantienes a un cliente si luego ese vino les defrauda. Para nosotros la fidelidad hacia nuestro producto es esencial”, comenta.  

Resulta fundamental para la bodega cuidar y mantener a este público fiel, que pueden ser entendidos y profesionales, pero también personas sin una formación específica pero que han sido hechizados por el fascinante mundo del vino. Para ello Fernando Mora, el alma mater de Frontonio, propone tutoriales en Instagram y un wine club trimestral en el que en cada caja se hace algo distinto, con bodegas invitadas y un vino elaborado especialmente para esa ocasión en la bodega. Y es que ellos saben que la excelencia no se consigue aislándose y viendo a otras bodegas como competencia, sino colaborando y aprendiendo de ellas. Y esto se nota.

Imagen de la bodega

Cuando le pido que me recomiende tres vinos para este verano, Aiyana se decide por un blanco y dos tintos: “En primer lugar yo elegiría un Frontonio blanco 2018, elaborado con garnacha blanca y macabeo procedentes de nuestros viñedos en los parajes de la Loma y Los Santos. Se ha fermentado 12 meses en madera usada para mantener esa parte más vívida de la nota afrutada”, explica. “Y también elegiría dos tintos, el Supersónico y el Telescópico. El Supersónico 2018 tiene un toque de frambuesa que lo convierte en un vino muy especial. Se elabora a más de 1030 metros de altitud con garnacha y algo de macabeo en viñedos de más de 80 años de antigüedad. Estas características le dan una elevada acidez y una frescura perfecta”, añade.

Pero Araya tiene una debilidad especial, y esto es una opinión personal… por el Telescópico 2018. “En la añada 2017 había dos tintos elaborados con uvas garnacha y cariñena. El nuevo es una fusión de ambas y de hecho lo hemos lanzado recientemente hace unas semanas. Es un vino orgánico y muy especial, y en mi opinión va a ir ganando con los años y va a convertirse en un vino espectacular, ya que hemos visto que esto mismo ha sucedido con añadas anteriores”.

Cuando le pregunto si para destacar en el competitivo mundo del vino es más importante un buen producto o un buen marketing, Araya lo tiene claro. “Un buen producto. El marketing es esencial para darte a conocer. Para ello nos vienen muy bien los artículos en prensa o las puntuaciones Parker, pero no mantienes a un cliente si luego ese vino les defrauda. Para nosotros la fidelidad hacia nuestro producto es esencial”, comenta.  

Resulta fundamental para la bodega cuidar y mantener a este público fiel, que pueden ser entendidos y profesionales, pero también personas sin una formación específica pero que han sido hechizados por el fascinante mundo del vino. Para ello Fernando Mora, el alma mater de Frontonio, propone tutoriales en Instagram y un wine club trimestral en el que en cada caja se hace algo distinto, con bodegas invitadas y un vino elaborado especialmente para esa ocasión en la bodega. Y es que ellos saben que la excelencia no se consigue aislándose y viendo a otras bodegas como competencia, sino colaborando y aprendiendo de ellas. Y esto se nota.

Tienda online de bodegas Frontonio

Chefs Emprendedores restaurantes

Fuego amigo en Leña, el nuevo restaurante de Dani García en Madrid

Las empinadas escaleras por las que se acceden a Leña, el nuevo restaurante del grupo Dani García, bien podrían asemejarse a la bajada a los infiernos de Dante. Básicamente porque lo que no espera es un lugar oscuro y dedicado al culto a la brasa y el humo.  Sin embargo, este cuento acaba bien, porque la experiencia de disfrutar de este concepto innovador se acerca más al paraíso que al castigo eterno.

Quise conocer este atrevido concepto de steakhouse, cuya casa madre está en Marbella, ciudad natal de García, a pesar de que no es lo que más te podría apetecer en un día de verano. Hasta abrir en estas fechas ha sido un movimiento valiente e inesperado. Y lo cierto es que he de reconocer que para la comida a la brasa cualquier momento del año es bueno.

El concepto fusión de Leña es aunar el poso que han dejado los viajes internacionales en el chef marbellí, especialmente EE. UU. y Japón, con su esencia andaluza de total respeto al producto. Y es algo que se intuye desde el primer momento. Desde la decoración americana de luxe a la vajilla de estilo nipón. Curiosamente enseguida me encontré como en casa, porque la experiencia de mis años vividos en Seattle reconoció esta combinación como muy familiar.

El esfurzo de Dani García por “democratizar” la alta cocina, desde que abandonó la esclavitud a las estrellas Michelín para sentirse más libre y conciliar su vida familiar se refleja a la perfección en Leña. Como él mismo lo describe: “un restaurante más informal y asequible donde sin embargo tienes una experiencia cercana a la alta cocina por la vajilla, la bodega, la atención en sala y detalles especiales pagando 60 euros”… si te moderas con el vino, añado.    

“Un restaurante más informal y asequible donde sin embargo tienes una experiencia cercana a la alta cocina por la vajilla, la bodega, la atención en sala y detalles especiales pagando 60 euros”

Si uno es español viene a un restaurante como Leña por la carne. Y si es roja, mejor. Pero yo además venía por las verduras. Porque si eres capaz de convertir en algo inolvidable a una humilde berenjena, el baba ghanoush es el mejor que he comido nunca, puedes conseguirlo todo. También el bimi con romesco estaba muy rico, al dente como a mí me gusta. Decidí dejar para la próxima ocasión el aguacate de Málaga a la brasa y la caprese de burrata ahumada tomates secos y frescos, albahaca y piñones.

Baba ghanoush

El ribeye no decepciona, pero a mí me enamoró la pluma, menos hecha de lo que para mí resulta habitual, pero exquisita. Las raciones son más generosas de lo que esperaba, y además el restaurante te obsequia con pan y mantequilla que están deliciosos, así que al final no tuvimos hueco para el postre. Habrá que volver para poder disfrutarlo, así como los pescados como la lubina que puedes también encontrar en la carta si te llevaron a Leña un poco engañado y eres más “pescatariano” que carnívoro.

Laura Machado, Guest Experience manager

El día de mi almuerzo tuve la oportunidad de conocer a Laura Machado, Guest Experience manager del restaurante, que tuvo a bien dedicarme un ratito a los pocos días a puerta cerrada para mostrarme las bambalinas del restaurante.

Así pude visitar Smoked room, un lugar muy especial que surgió de forma inesperada al encontrase DanI García con el espacio perfecto para elaborar un menú degustación a precio cerrado de 135 euros llamado Fire Omakase. Los platos son elegidos por la casa con productos de temporada que se elaboran enfrente de los clientes sentados en una “falsa” barra. Y digo falsa porque en realidad en lugar de banquetas altas hay varios cómodos sillones elevados a altura para no perderte ni un movimiento de los chefs mientras degustas tu cena o almuerzo cómodamente sentado. En un cuarto anejo hay otras dos pequeñas mesas.

El trabajo de Laura es conseguir que los clientes se sientan en casa y al mismo tiempo viviendo una experiencia irrepetible. “Ellos se toman el esfuerzo de reservar y arreglarse, en muchas ocasiones vienen a celebrar momentos especiales, y es mi trabajo conseguir que todo resulte perfecto”, me explica. De hecho, ya cuenta con amigos, más que con clientes, que son asiduos a todos los restaurantes del grupo en Madrid: Bibo, Lobito de Mar y Dani Brasserie y vienen a uno u otro prácticamente todas las semanas.

Para ello intenta ser más que psicóloga, adivina. “Lo más divertido de mi trabajo, que me encanta, es aprender a saber lo que quiere la gente sin conocerla”. Para ello intenta coordinarse al máximo con el resto del equipo, especialmente en un tema siempre delicado como las alergias e intolerancias.

Laura tiene experiencia en otros restaurantes del grupo. De hecho, se formó varios meses en Leña Marbella antes de que abriera Leña Madrid. Comparando los clientes de las dos ciudades, ella califica al madrileño de “exigente, pero muy fiel si te ganas su confianza” y considera que otro de los elementos que hacen especial a Leña es que es un lugar en el que todo el mundo está invitado y no es necesario un dress code especial. “Puede haber una mesa con una cuenta de 70 euros y otra con una cuenta que se acerca a los 1.000. A los dos tipos de clientes les tratamos con el mismo cariño”, concluye.

En resumen, Leña es un lugar muy especial en una ciudad en ebullición, como comentó el chef Quique Dacosta hace unas semanas, tras la apertura reciente y próxima de varios hoteles de lujo. También el propio restaurante está on fire, nunca mejor dicho, pero merece la pena tener paciencia e insistir para conseguir una reserva para disfrutar de esta experiencia única.

Puedes hacer tu reserva aquí