Quiénes somos

Elena F. Guiral

Soy una periodista a la que le interesa la comunicación en general, y la agricultura y la gastronomía en particular. Foodie profesional y chef amateur, hice mis primeros pinitos en mi casa natal de Zaragoza porque la cocina austera, aragonesa y poco variada que practicaban mi madre y mi abuela me parecía poco glamurosa. Con los años me dí cuenta de que los grandes clásicos los son por algo, y que una magnífica materia prima no necesita de abalorios ni maquillaje.

Llevo vinculada a la información agroalimentaria desde que me licencié en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra allá por 1996. Primero como coordinadora del suplemento de información agraria del periódico local “Heraldo de Soria” y después como directora de Fundación Antama, dedicada a promover la biotecnología verde y los en España y Portugal. De esta época surgió la semilla de mi tesis doctoral sobre el tratamiento de los alimentos transgénicos por parte de los medios de comunicación españoles y su percepción pública.

Entre 2011 y 2017 viví en EE. UU., primero en Miami y después en Seattle. Fue allí donde surgió el primitivo proyecto de The Yummy Bull, un blog para dar a conocer la dieta mediterránea y los productos españoles allí y también me empapé de una gastronomía compleja e influenciada por el “melting pot” del que hace gala aquel país, especialmente de su influencia asiática y nórdica. Ya de vuelta en Madrid, descubrí que nuestra ciudad también se había globalizado para bien y que se estaban cocinando proyectos muy interesantes.

The Yummy Bull pretende ofrecer una mirada global a la agricultura y gastronomía de ambas partes del océano Atlántico, porque es importante no dejar olvidado ninguno de los aspectos del épico viaje de un alimento desde la granja a la mesa. Todos está interrelacionados y merecen ser conocidos y disfrutados. Bienvenido/a este recorrido global. 

Diego Arévalo Fernández

Tenía siete años cuando mis padres decidieron por mí que sería muy interesante vivir durante algunos años en otro país para aprender y dominar el inglés, conocer mundo… Y aprender a valorar en la distancia la cocina mediterránea. Así que primero viví un año en Miami, y después me mudé a Seattle. Un accidente de esquí de mi madre me obligó a aprender a cocinar cuando solo tenía 11 años. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de mi talento innato para saber cuando algo que como es realmente extraordinario y qué elementos lo componen. No puedo evitar ser un perfeccionista en cuestiones de buen comer y buen beber, y por eso he decidido compartir mis descubrimientos con vosotros. 

En este momento estoy cursando el Bachillerato Internacional y aunque es un programa que demanda mucho esfuerzo y atención, intento encontrar tiempo para publicar algún artículo sobre los temas que le interesarían a un foodie de 16 años.