Ultramarinos Mediavilla: el paraíso de las legumbres en Madrid

por | Mar 23, 2023

Abrió sus puertas en 1917. Fue testigo de los horrores de la Guerra Civil. Y también de la posguerra, ya que fue la segunda tienda de Madrid en dar más cartillas de racionamiento. Hablamos de Ultramarinos Mediavilla. Uno de los símbolos de Chamberí que, afortunadamente sigue al pie del cañón, dando bien de comer a la gente del barrio y de otras zonas de la ciudad.

Hoy Sergio Mediavilla y Cristina Díaz regentan la tienda y suponen la perfecta argamasa entre los clientes jóvenes y los más mayores. Me cuentan que, aunque tienen un poco de todo son especialistas en pasta, bacalao en salazón y legumbres. “Antiguamente se hacía la pasta en la tienda”, explica Cristina. “El fideo se hacía muy finito, pero venía entero como los churros y cuando llegabas a casa se estrujaba”

Ahora necesitarían ser obrador para continuar la tradición, pero siguen contando con proveedores nacionales artesanales, aunque también trabajan la pasta italiana “tiene un punto de cocción más al dente que la nuestra”, añade.

Cien años vendiendo legumbres

Las legumbres son las auténticas estrellas de Ultramarinos Mediavilla. Los cajones donde se conservan tienen más de cien años. Siguen trabajando directamente con los mismos proveedores que hace un siglo. Hoy los agricultores que les traen el género son los hijos e incluso los nietos de aquellos que contribuyeron a hacer un poco menos dura la posguerra en Madrid. “Tenemos un trato de familia. De hecho, saben que aquí buscamos la máxima calidad, así que si no pueden ofrecerla no te venden”, comenta Sergio.

Sergio y Cristina se consideran “los últimos de Pedrosillano”. Según ellos muy poca gente trabaja ya con legumbre 100% nacional. “Es un poco más cara pero merece totalmente la pena”, comentan. Asturias, Salamanca, Zamora… Son sus lugares de referencia.

Sergio y Cristina atendiando a varios clientes en Ultramarinos Mediavilla

Legumbres y millennials

Desde que reformaron la tienda hace nueve años han notado que más gente joven y más clientes nuevos. “Hicimos una reforma bonita, respetando el espíritu de local con suelos hidráulicos y recuperando algunos muebles antiguos y la verdad es que ahora entra mucha más luz en el local. La estética también cuenta en estas cosas, hay lugares que te entran por los ojos”, explica Cristina.

Le pregunto si esa gente más joven también compra legumbres secas o es algo que hace más la gente mayor. “Claro que las aprecian, pero en casa de sus padres”, bromea. “La gente te dice que no tiene tiempo de cocinarlas, también las madres que trabajan. No les doy la razón. Yo también trabajo aquí toda la semana y encuentro tiempo los domingos. Hago doble ración y congelo. Así puedes disfrutar de tu comida casera y no de botes precocinados”.

Porque Cristina no solo vende, también evangeliza. “Las legumbres son más baratas que la comida basura. Me da rabia que solo se promocione la comida insana, hay que darles una oportunidad”. Y para hacerlo más fácil siempre ofrece una receta sencilla y algunos consejos a sus clientes. También trabajan con varios restaurantes muy conocidos y empresas de catering de la capital.

Sergio nos cuenta algunos trucos prácticos. “El punto óptimo de consumo de legumbres es de un año. De septiembre a septiembre, aunque si las tienes bien conservadas, en una bolsa de tela o papel y en un lugar fresco, seco y oscuro te pueden durar hasta un año y medio. Si vives en un sitio caluroso y húmedo tienen que ir a la nevera. Nosotros intentamos que la gente no las tire y las acabe aprovechando”.

Y es que el trato personalizado es el que diferencia un lugar como Mediavilla de los grandes centros comerciales. “Allí no te van a saber decir si las legumbres son de esta temporada o de la anterior, si llevan sulfatos… Nosotros cuando están en duda aconsejamos que se lleven un poco y lo prueben. Casi siempre vuelven. La honestidad siempre te recompensa”, añade.

Sergio y Cristina siempre están a la caza de productos naturales y artesanos que tengan algo especial. “Ni cuando vamos de vacaciones desconectamos. Solemos aprovechar los viajes para ir a ver las fábricas y enterarnos del proceso de producción de primera mano”.

Esta pareja lleva en vena el amor por las cosas bien hechas y los productos de calidad. Y mucha energía para mantener vivo y en perfecto estado de forma uno de los comercios más emblemáticos de Madrid.

Los cajones donde se almacenan las legumbres tienes más de cien años

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Puedes ver un breve reportaje sobre Ultramarinos Mediavilla aquí

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