María Nicolau: o cómo dinamitar la tradición literaria para librarnos de la barbarie

por | Ene 5, 2023

Pero sí recuperando la tradición culinaria. La cocinera y escritora Maria Nicolau ha hecho saltar por los aires nuestra visión de los libros de cocina al uso para reivindicar una cocina real y cercana. En “Cocina o barbarie” no hay fotos, pero sí un fascinante diálogo entre autora y lector para que hagamos de la cocina nuestra aliada y no una ilusión inalcanzable. Despensa, sentido común, conocimiento y curiosidad son sus armas.

¿Cómo nace la necesidad de escribir “Cocina o barbarie?

Desde hace bastante tiempo yo veía que no se hablaba de gastronomía de la forma en que yo la entiendo. Que los libros, los vídeos y las recetas que encontramos en Internet no daban la información de forma adecuada, sino tratando a los lectores como robots y ocultándoles conceptos básicos. Es importante a la hora de cocinar saber por qué pasa lo que pasa y a partir de ahí decidir qué normas seguimos y qué normas rompemos.

De hecho en tu libro aparecen explicaciones que rayan lo científico, ¿Siempre te ha interesado este tema?

Yo quiero que la gente se sienta libre y motivada a la hora de cocinar. Y la libertad no se basa en seguir instrucciones. Saber cocinar no es saber seguir instrucciones. Y las mejores decisiones se toman cuando uno está informado y sabe cuáles son las mejores opciones. Tenemos que compartir la información que subyace a los acontecimientos que se dan dentro de una cazuela. Entonces sí podremos decir que ejercemos la cocina desde el empoderamiento, desde la libertad.

Cocina y barbarie” es un prodigio de escritura y de soltura en el manejo de géneros literarios. ¿Te gusta tanto escribir como cocinar?

Es muy guay leer, la historia de la literatura es la historia de descubrir tesoros, un mundo apasionante. Tanto la lectura como la cocina amplían el espectro imaginario que hay en tu cabeza. La cultura puede ser cocina y la cocina también es cultura. Además, los libros nos hacen aprender sobre nosotros mismos, igual que la cocina.

Cuando escribía este libro mi obsesión era ser fiel a esa sensación muscular que sentía en mi vientre, que me pedía contar las cosas de forma diferente. Crear un libro vivo.

Iván Giménez

¿Crees que la gente no cocina porque no tiene tiempo o porque tiene miedo de no tenerlo todo bajo control?

Eso que comentas es totalmente cierto. Hay mucha gente a la que la cocina le da cierto vértigo, que cree que nunca estará a la altura. Mi libro no tiene fotos y es una decisión totalmente consciente. Llevamos 20 años viendo fotos maravillosas en los libros y ahora en Instagram. Y saber que nuestro plato no quedará tan bonito, porque en la vida real además de cocinar estoy pendiente de los niños y de 20 cosas más, nos frustra y nos paraliza. La cocina no debe darnos miedo, porque se trata simplemente de solucionar una necesidad básica tuya de los que viven contigo. Es hacerles la vida mejor.

Hay que parar de comunicar de esa forma, vendiendo cosas que no son reales. Muchas recetas que aparecen en las redes sociales  ni siquiera han sido testadas y están ahí simplemente para ganar likes.

¿Cómo ha sido para ti disfrutar del éxito del libro y verlo traducido el libro del catalán al español?

Ha sido una experiencia brutal, aunque me daba un poco de miedo ver cómo iba a conectar con otro tipo de público. Este libro ha sido escrito por una persona que piensa y vive en catalán, y hablo de la cocina que he respirado cada día de mi vida. Pero también es cierto que tengo libros de cocineros de muchos lugares diferentes. Pensé que por qué no iba a entenderse un libro de cocina catalana en el resto del mundo.

Hay también una dimensión universal en lo que escribo. Las cosas de las que hablo son pura humanidad y la humanidad la compartimos todos seamos de donde seamos y hablemos el idioma que hablemos.

En cuando a la traducción, he disfrutado mucho con el proceso, aunque sé que no ha sido tarea fácil. Mi lenguaje es informal, pero no juvenil, pertenece al ámbito rural. El papel de Oriol Alcorta de Península Ediciones, que apostó desde el primer momento por este proyecto, ha sido clave.

Hay también una dimensión universal en lo que escribo. Las cosas de las que hablo son pura humanidad, y la humanidad la compartimos todos seamos de donde seamos y hablemos el idioma que hablemos

María Nicolau

¿Crees que tu libro puede contribuir a estrechar un poco el abismo gastronómico que en mi opinión hay entre Madrid y Barcelona?

Ojalá, si se desdibujan las líneas que nos separan en el mapa ganamos todos. Aunque en la variedad está el gusto y en lugares diferentes hacemos las cosas de manera diferente. La diversidad es la clave de la diversión.

Otro de los aspectos más interesantes del libro es tu apuesta por los productos locales, la sostenibilidad y el aprovechamiento al máximo de los alimentos que traemos a casa.

Pertenecemos a una de las primeras generaciones que ha eliminado el hambre de nuestra ecuación del día a día. Eso no nos ha hecho mirar a los alimentos como algo valioso, y demasiadas veces la comida acaba en la basura. Tenemos la mala costumbre de hacer las cosas al revés. Encontramos una receta que queremos seguir de modo literal y vamos a comprar con una lista cerrada en la cabeza. Después no sabemos qué hacer con los ingredientes o las sobras que tenemos en la nevera. Y ahí perdemos tiempo y dinero.

En la cocina tenemos que emplear ante todo el sentido común. Es el arte de la supervivencia, porque todos tenemos que comer, y de resolver la ecuación entre despensa, tiempo y limitaciones. Si lo hacemos al revés llega la frustración.

Si nuestros hijos cocinarán o no está en nuestras manos. Nosotros decidimos si esta forma de hacer las cosas formará parte de su infancia.

¿Estás aún asimilando el éxito de «Cocina o barbarie» o tienes otros proyectos en la cabeza?

De momento estoy gozando de ver cómo mi criatura se expande y se reproduce, de como corre y crece. Y sigo trabajando en mi restaurante, Ferrer de Tall. Estamos recibiendo reservas con meses de antelación, parecemos ya El Celler de Can Roca.

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