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Helados Runakay: Todo el sabor, buenos para ti

En la pasada edición de la feria Organic Food Iberia, sobre la que escribí un artículo hace unas semanas, tuve la oportunidad de conocer unos helados sanos, sorprendentes y veganos: los helados Runakay. Manuel, su delegado en Madrid,  tuvo la amabilidad de enviarme unas muestras para que pudiera comprobar qué sabores son los que más encajan con mi gusto y estilo de vida, así que he decidido hacer una pequeña cata informal, que voy a compartir con vosotros.

Pero primero me parece interesante contar algo más de esta innovadora empresa murciana. Después de la buena acogida de sus batidos a base de superalimentos como frutas naturales, quinoa, dátiles y nueces, decidieron lanzarse y presentar su primera línea de helados ecológicos en la primavera de 2020. Una rica y sana alternativa para las personas, cada vez más numerosas sobre todo tras los efectos en la salud dejados por la pandemia, que tienen intolerancia a la lactosa y el gluten.

Comenzaron con seis sabores, y tras la buena acogida decidieron ampliar su gama a 17, clasificados en tres líneas: sin gluten, sin lácteos y sin azúcares refinados, sin gluten y sin lácteos, y sin gluten y sin azúcares refinados. Las dos primeras gamas, además de ecológicas son veganas, e incorporan como base de su helado la horchata de chufa, un producto que te lleva al Mediterráneo con solo citarlo. Uno de los objetivos de Runakay, además de crear productos saludables, es utilizar productos de kilómetro cero como los dátiles que se cultivan en la comunidad murciana. Los celiacos tendrán por fin la oportunidad de disfrutar de un helado de Cookies&Cream, ya que las galletas que se han empleado en su fabricación están libres de gluten.

Los helados Runakay ya están disponibles en toda España en grandes superficies, tiendas especializadas y panaderías gourmet. Pero si no encuentras ninguno cerca de casa siempre puedes comprar sus productos online.

La cata

Siempre me parece complicado elaborar un productos que lleva la palabra capricho tatuada en su tarrina, que además sea saludable y pueda ser consumido con personas con intolerancias. Por eso me sorprendió lo ricos que estaban cuando tuve la oportunidad de probarlos.

Tras una pequeña cata informal, he decidido clasificar las siete muestras recibidas  por orden de preferencia de menos a más, pero siempre teniendo en cuenta de que el gusto en helados, como en todo lo demás, es muy personal.

Nota: los helados ecoveganos están elaborados sin gluten, lácteos y huevo.

7 Chocolate y coco ecovegano

Me parece el sabor menos logrado y una combinación que se hace poco familiar.

6 Chocolate

Un sabor interesante, se nota que está elaborado con cacao de buena calidad, similar al chocolate Valor

5 Vainilla

Un sabor suave y logrado. Se nota de fondo un toque a dátil y miel.

4 Straciatella & horchata ecovegano

Si eres una fan de la horchata y la straciatella como yo te encantará. Si no, no lo intentes porque el sabor a horchata es muy intenso.

3 Avellana & choco ecovegano

Muy sorprendente su parecido a un helado de avellana tradicional. Más mérito aún al haberse elaborado sin leche.

2 Mango & maracuyá ecovegano

Los sorbetes no están generalmente en mi lista de favoritos, pero en mi opinión son los mejores productos de la línea Runakay.

1 Limón & jengibre ecovegano

El sorbete perfecto, que me recuerda a un mojito al atardecer. Ideal para preparar ese gran clásico que nunca falla: sorbete de limón al cava con un twist oriental gracias al jengibre.

Fila de arriba de izda a dcha: straciatella y horchata, limón y jengibre, mango y maracuyá
Fila de enmedio de izda a dcha: avellana y coco ecovegano, chocolate y coco ecovegano Fila de abajo de izda a dcha: vainilla y chocolate.

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De ruta por el mapa ecológico español

Había una alegría incontenida en el ambiente, y una energía muy especial. Era la primera vez que en mucho tiempo que los expositores participantes en Organic Food Iberia abandonaban su burbuja virtual para participar en una feria de las de toda la vida. Esas ferias en las que se dan muestras de vino, jamón, y lo que se tercie y se hace “networking” a la antigua usanza: cara  a cara. Y esa alegría se me contagió al instante en cuanto crucé el umbral del pabellón 8 de IFEMA.

No había oído hablar antes de este certamen hasta que recibí la invitación, y al buscar información al respecto entendí por qué. Es una feria joven, la primera edición tuvo lugar en 2019, que vio truncados sus pasos el año pasado debido a las restricciones pandémicas.

Organic Food Iberia de hecho es una feria de carácter internacional, organizada por la empresa Diversified Communications UK en colaboración con IFEMA, y que también se celebra en Australia, Suecia e Inglaterra. En la actualidad España está viviendo una eclosión de producción de agricultura y ganadería ecológica, y era lógico que contara con su evento propio.

De hecho, según datos de los organizadores, España cultiva en la actualidad 2 millones de hectáreas de productos ecológicos, la mayor superficie de Europa y es el cuarto productor de agricultura ecológica del mundo. El consumo de productos orgánicos en España creció el último año un 20% y ya estamos alcanzando los niveles de otros países del norte del continente.

España cultiva en la actualidad dos millones de hectáreas de productos ecológicos, la mayor superficie de Europa

En una feria de este tipo, lo mejor es pasear e ir dejándote llevar por tu intuición, y esto es lo que hice, sabiendo que era imposible visitar todos los stands. Empecé esta vez en modo inverso, cuando mi interés me hizo empezar primero por el postre y parar en el puesto de helado  de la empresa Runakay, que es pionera en la producción de helados artesanales y veganos. He de decir que el nombre no es lo más acertado del producto, ya que es poco pegadizo y te recuerda a una tienda de deportes, pero los helados están riquísimos.

Me atendió muy amablemente Manuel Sánchez, delegado de la empresa en Madrid, que me dio a probar el sorbete de mango, muy rico y el de horchata con stracciatella que definitivamente se ganó mi corazón, porque aúna dos de mis sabores favoritos. Afortunadamente ya se distribuye en Madrid y puedo encontrarlo en mi supermercado de confianza, así que a partir de hora está incluido en mi cesta de la compra.

Después me topé con un interesante rincón designado para “haga una cata de vino usted mismo”, con una selección de vinos ecológicos de las bodegas participantes. De todos ellos los más interesantes me parecieron Granza crianza 2015, elaborado con tinta de toro por bodega Cyan perteneciente al grupo Matarromera. Ya he tomado nota para mis próximas compras.

De hecho la DO Jumilla ha tenido un papel destacado en esta feria, con un stand dedicado íntegramente a sus vinos. La respuesta está en sus particulares condiciones geográficas,, en transición entre el clima mediterráneo y las llanuras manchegas. Y el elevado número de horas de sol y su notable altitud, entre 320 y 900 metros, características que le confieren una resistencia natural a plagas diversas. De hecho en la actualidad el 70% del vino que se produce en Jumilla es ecológico. Y además, se producen vinos con mi uva favorita, la Syrah, además de su uva autóctona, la Monastrell. Un ejemplo es Numun de bodegas BSI.

Mi siguiente parada fue la bodega Dehesa de Luna, también situada en la zona de Albacete. He de reconocer que atraída por el olor del jamón ibérico con el que estaban agasajando a los visitantes. Pero esta finca es mucho más que jamón. Situada en un enclave único rodeada de 2.800 hectáreas de naturaleza, lleva 15 años creando vinos ecológicos de sus viñas centenarias y protegiendo la fauna y flora que la rodea.

Dando un descanso al vino, me topé con una bebida más desconocida en España y llena de propiedades saludables. La ginger beer, que a diferencia de su compañero el ginger ale, se produce por fermentación como la cerveza tradicional. En California el jengibre es una especia más que familiar, y una compañía artesanal y de comercio justo de allí, The Ginger People, por fin acaba de llegar a España con sus productos hechos con jengibre ecológico. Además de esta bebida hay productos muy interesantes, como sirope de jengibre ideal para hacer unas tortitas saludables y con aire zen.

Mención aparte requiere una finca tan especial como Dehesa el Milagro. Detrás de una empresa con un nombre tan sugerente está Blanca Entrecanales Domecq, que hace algo más de una década convirtió una mezcla de sueño, utopía, y la búsqueda de una vida tranquila en lo que hoy es una empresa asentada e innovadora. El proyecto de esta finca ecológica nació en Alcañizo (Toledo) con la intención de tratar a la Naturaleza con el máximo respeto para que ésta a su vez nos devuelva productos saludables y de calidad máxima. En la finca tratan de autoabastecerse al máximo mediante un ciclo de producción cerrado en el que se alimenta al ganado con pastos y piensos propios y en el que se respetan al máximo los productos de temporada.

La intención de su creadora también era hacer partícipes a los consumidores de la excelencia producida por la tierra. Por ello su objetivo es eliminar intermediaros en la cadena de distribución, y por ello se pueden comprar sus productos online. Sus últimos lanzamientos son una línea de productos preparados como carne para tacos, muy rica, y también el pollo relleno ecológico con el que ganaron el premio al mejor producto innovador. Habrá que tenerlo en el radar para las festividades que vienen.

Dos interesantes paradas aún me quedaban para acabar mi tourné por Organic Food Iberia. Las conservas ecológicas Monjardin, una empresa familiar de la ribera Navarra que lleva más de 50 años elaborando productos de calidad y otro de mis productos favoritos y que ahora está empezando a pegar fuerte en España, la kombucha.

La primera empresa en el país en elaborarlos de forma artesanal fue Mun Ferments con su producto Kombutxa, creada por Jordi Dalmau en Mataró en 2015. La kombucha, una bebida habitual en los estudios de yoga del Oeste de EEUU, es una bebida fermentada probiótica a partir de té verde que mejora la flora intestinal y promueve la desintoxicación del organismo y además es un refresco guilty free ya que su composición de azúcares y alcohol es muy baja.

En resumen, una ruta muy interesante que aunó tradición e innovación. Porque no solo son compatibles, sino que son la combinación del éxito.